Sobrevivir a la navidad

Dulces de NavidadComo cada año, ya está aquí la navidad, repleta de celebraciones, comidas, bebidas, dulces y todo tipo de ocasiones para saltarnos nuestro plan de alimentación saludable. Sin embargo, la batalla de la salud contra el peso no tiene porqué estar perdida y podemos ser suficientemente astutos como para acabar las fiestas sin coger un sólo gramo o incluso perdiendo peso si es que estamos siguiendo activamente un plan nutricional para adelgazar. Hoy quiero enfocar el artículo en recordar algunas cosas que creo que  pueden venir bien a todo el mundo durante estas fiestas, independientemente de si siguen dieta o no. El plan es sobrevivir a la navidad de manera sana.

En primer lugar, tomémonos las fiestas y las salidas con calma. Incluso si comemos algo que no deberíamos, no es lo mismo tomarse un bombón que una caja entera de bombones, ni es lo mismo tomarse una copa de vino que acabar con la botella. En segundo lugar, entre fiesta y fiesta siempre hay días sueltos y estos son los que debemos aprovechar para recuperarnos. Un día a base de batidos suele ser una buena terapia para recuperar los buenos hábitos y de paso volver a vaciar los depósitos de glucógeno. Este proceso consistente en recargar y liberar los depósitos de glucógeno, del que hablaré en el próximo libro, tiene en pequeña escala, una serie de beneficios para nuestra salud. Esto no quiere decir que tengamos que hacerlo constantemente, pero si hemos recargado glucógeno con excesos, lo más importante es liberarlo cuanto antes y repito que un día a base de batidos suele funcionar muy bien en este sentido además de ser terapéutico en el plano psicológico, pues ayuda a mitigar el sentimiento de culpa después de unos excesos.

En segundo lugar, miremos más a lo salado que a lo dulce. Casi en cada ocasión tenemos una opción saludable si nos centramos en la comida salada: embutidos, quesos, huevos, carnes, pescados, mariscos, e incluso pequeñas dosis de frutos secos. Si nos centramos en estos alimentos tendremos menos apetito por otros que son mucho más perjudiciales para la salud o que pueden invertir un proceso de pérdida de peso, como los dulces, los tubérculos o la bollería. Aunque en dosis grandes casi cualquier alimento tiene la capacidad de tirar por tierra un esfuerzo previo de semanas o incluso meses, no es lo mismo comerse medio kilo de carne y pescado que medio kilo de pasteles. Si te tienes que pasar comiendo, mejor pasarte con nutrientes de calidad: proteína y grasa.

En tercer lugar, tomemos el control de la situación. Cuando vayamos a casa de nuestros familiares nos será más complicado decidir el menú, pero cuando estemos en casa o cuando aportemos nuestros propios platos a las reuniones familiares, es mucho más sencillo poner por delante alimentos que no nos saquen de nuestra rutina. Voy a poneros algunos ejemplos a modo de ideas que podéis poner en marcha cuando preparéis comida en estas fiestas:

  1. Frutos SecosLos frutos secos, que sean crudos, horneados (tostados) o fritos, pero sin miel ni azúcar. Mejor, en este orden, nueces, cacahuetes, almendras, avellanas y pistachos.
  2. En lugar de pan para los canapés, podéis utilizar Protosnacks, tanto de aceite como de queso.
  3. Trata de hacer recetas con huevos, que son altamente nutritivos y no tienen carbohidratos. ¿Qué tal unos huevos rellenos al horno? ¿Has visto la receta del libro Cocinar sin Carbohidratos con espinacas y paté? Sin duda dejarás a tus invitados asombrados.
  4. En lugar de tostadas para torrijas y postres podéis utilizar Protobread, que también sirve para hacer sándwiches
  5. En lugar de pan rallado para rebozar, podéis utilizar salvado de trigo fino o Protofibra. Con cualquiera de los dos, podéis mezclar queso parmesano o similar en polvo.
  6. Si vais a hacer croquetas, podéis seguir esta receta croquetas caseras sin harina o esta otra receta de croquetas lowcarb para niños.
  7. En lugar de piquitos podéis utilizar Protogriss o Protosnacks
  8. En lugar de azúcar blanco para vuestras recetas, podéis usar Sukrin Granulado o Sukrin Ecológico. Para sustituir el azúcar moreno, tenéis Sukrin Gold y para el Azúcar Glas tenéis Sukrin Melis. En lugar de miel podéis usar FiberSirup, tanto transparente como dorado (perfecto para sustituir miel de caña).
  9. Si queréis hacer vuestros propios mantecados podéis seguir esta receta, o esta otra para turrones, ambas de Ana Román, coautora del libro Cocinar sin Carbohidratos y que sería un estupendo regalo de navidad para quienes quieran empezar el año siguiendo una dieta saludable 😉
  10. En lugar de patas fritas de paquete, podéis usar Protein Pops y en lugar de Nachos para dipear, podéis usar Lean Chips
  11. Evitar los zumos de fruta, las bebidas dulces y los licores. Para una ocasión especial, mejor una copa de vino o una cerveza baja en carbohidratos, como la Coors Light, que además no tiene mucho alcohol.
  12. Para hacer repostería, podéis usar como base el preparado universal de repostería de Sukrin, sin carbohidratos
  13. Como bases de tartas o bizcochos, los preparados para bizcocho de Sukrin
  14. Para sustituir un cocktail de aperitivo, podéis usar las bebidas 0% de Oshee
  15. Podéis hacer una ensalada de pasta usando Protopasta de la fase 2. Si traéis invitados, quizás de la fase 3, que es más difícil de diferenciar de la pasta tradicional.
  16. Podéis preparar tostas variadas usando Prototoast. También son una excelente base si vais a preparar un Tournedó Rossini.
  17. Se puede utilizar 1/3 de almidón resistente de maíz (no asimilable) FiberFin en sustitución de harina en las recetas sin modificar el resultado final y reduciendo considerablemente la cantidad de carbohidratos.
  18. En lugar de harina refinada de trigo, podéis probar con harinas de coco, cacahuete, sésamo y almendra, en función de la receta, que aportan proteínas y son bajas en carbohidratos
  19. En lugar de siropes tradicionales para los postres, podéis usar los siropes 0% de Walden Farms o de 2bSlim entre otros
  20. En pequeñas cantidades y según que receta, se puede sustituir la patata por la calabaza, que tiene muchos menos carbohidratos. También por calabacín, que tiene incluso menos.
  21. Se puede preparar pan de lino, muy bajo en carbohidratos, siguiendo esta videoreceta o incluso usar preparados de panes bajos en carbohidratos.
  22. Podéis preparar pulguitas usando Protobun en lugar de pulgas de pan blanco
  23. En lugar de añadir picatostes de pan tradicional a la sopa se pueden añadir los picatostes de CiaoCarb
  24. Cualquier receta de este blog o del libro Cocinar sin Carbohidratos es absolutamente recomendable para estas fiestas
  25. Los chocolates y bombones, mejor sin azúcar. Algunos, como los chocolates Belgas de Cavalier, son espectaculares y saben incluso mejor que los tradicionales.

Lógicamente esto no es una lista completa sino un listado con ideas que podéis poner en marcha y que yo he probado con buenos resultados. Cuando necesito ideas, acudo a la sección de Dieta Sana de OutletSalud y navego investigando los alimentos bajos en carbohidratos que tienen, que son un montón. En cualquier caso, lo más fácil, como dije al principio, es utilizar alimentos frescos ricos en nutrientes de calidad, que por precio y valores nutricionales no tienen igual. Haciendo una buena selección de alimentos frescos y aportando un poco de creatividad con estos otros alimentos más de diseño, podemos pasar fácilmente las fiestas venciendo al peso y, un año más, sobrevivir a la navidad.

¿Te ha gustado este artículo?

Suscríbete a este blog ahora de manera gratuita dejando tu dirección de correo electrónico aquí abajo. No la usaré para nada ajeno al blog ni recibirás correo basura mío, y podrás darte de baja en cualquier momento haciendo un sólo clic si es que ya no deseas recibir más artículos. En este blog publico artículos relacionados con la alimentación sana, la pérdida de peso, recetas y trucos y consejos para llevar una vida sana sin renunciar a todos los placeres de la cocina. Además, solo por suscribirte al blog podrás leer dos capítulos de mi libro La gran mentira de la nutrición de manera absolutamente gratuita, que creo que te gustarán bastante si tienes interés en cuidarte o cuidar de tu familia. También te agradezco que compartas este artículo en las redes sociales para darle difusión y llegar a más personas.

[amazon_link asins=’B00BYFPTH4,B00YYTHH4K,B00HSVYI2K,B015SAX8ZA,B01HBAHXH4,B01F33VMM8,B00JGY8MJ2,B075ZVXWFC,B01M09DMFL,B01F33V7AA’ template=’ProductCarousel’ store=’adelgsinmilag-21′ marketplace=’ES’ link_id=’022162a5-e6a3-11e8-a30c-2f81d93e09ce’]

Reseteo – Primer Capítulo del libro “¿Y ahora qué?”

Carlos Abehsera

Tal y como os prometí en el último artículo, hoy os traigo el primer capítulo del libro “¿Y ahora qué? – Manual para la vida después de adelgazar”. Ni el título ni el contenido es 100% definitivo porque estoy trabajando todavía en ello, pero creo que os dará una buena idea de por dónde van los tiros. ¡Espero que os guste!

 

¿Y ahora qué?

Manual para la vida después de adelgazar

Capítulo 1: Reseteo  

Probablemente han pasado unos meses o incluso años desde que decidió dar un giro a su vida cambiando radicalmente la forma en que se alimentaba y estoy seguro de que los consejos que siguió hasta llegar a este punto le han producido una cascada de beneficios, tanto a nivel físico como emocional. Sin embargo, una pregunta ronda probablemente su cabeza en estos momentos: ¿Tengo que mantener este tipo de dieta restrictiva y estas costumbres durante el resto de mi vida para mantenerme en este estado de forma? La respuesta, afortunadamente, es un rotundo no.

Sin embargo, no lancemos las campanas al vuelo ni nos apresuremos a comprar un kilo de azúcar de camino a casa para nuestro próximo café. Que podamos adaptar nuestra dieta y nuestras costumbres a nuestro nuevo estado físico no quiere decir que tiremos por tierra todo lo que hemos aprendido hasta ahora. Probablemente recuerde de mi libro Adelgazar sin Milagros que le expliqué que es imposible -genéricamente hablando- perder más de 250 gramos de grasa en un día y del mismo modo es imposible ganarlo. Pues bien, menospreciar esta cantidad de grasa es el mayor error que una persona puede cometer llegado a este estado. En efecto, 250 gramos de grasa no parecen una cantidad significativa que deba preocuparnos, pero si en lugar de hablar de la cantidad que se puede perder o ganar en un día hablamos de meses, fácilmente podemos encontrarnos con pérdidas de hasta 8kg de grasa y, por supuesto, ganancias similares en el transcurso de los 30 días que tiene un mes.

Digo que esto es un problema porque podemos caer en la tentación del exceso un día y, si ese exceso además ha estado acompañado de alcohol, es probable incluso que nuestro peso no varíe, dándonos la falsa apariencia de que después de haber perdido el peso que nos sobraba podemos volver a comer y beber como queramos, craso error. Permítame que le explique cómo es posible que un exceso alimenticio vaya acompañado de una pérdida de peso momentánea y nos induzca al error de apreciación.

Como sabe, al ingerir alcohol nos deshidratamos, perdemos líquido en exceso y por consiguiente nuestro peso baja… pero sólo de manera momentánea hasta que al día siguiente recuperamos el líquido a través de los alimentos y las bebidas que ingerimos. Muchas personas me han dicho que no entienden cómo es posible que la noche anterior se hayan hinchado de comer y de beber y a la mañana siguiente pesen menos. El motivo no es otro que la deshidratación. Recuerde que el agua es responsable de al menos el 60% de la masa de su cuerpo y por lo tanto es el factor que más contribuye al cambio de peso corporal.

Pues bien, estas mismas personas que han bebido y comido en exceso y no aprecian ganancia de peso en la báscula al día siguiente caen a menudo en el error de pensar que como ese exceso puntual no les produjo un cambio significativo de peso al medirlo por la mañana, pueden cometerlo cada vez que quieran sin riesgo alguno de volver a engordar, ¡y nada más lejos de la realidad! Al igual que es posible perder grasa y ganar masa muscular sin que el peso corporal varíe significativamente, es igual de posible ganar grasa sin subir o incluso bajando de peso -hablando siempre de manera puntual y a corto plazo- si consumimos alcohol u otras sustancias que nos deshidraten momentáneamente.

Lo que no debemos perder de vista jamás es que los excesos se pagan siempre, y que el peaje a pagar consiste en esos 250 gramos de grasa diaria que podemos acumular. Pero no caigamos en la tentación de pensar que como se trata sólo de 250 gramos, estos no tienen importancia. Muy al contrario, se da la circunstancia de que para ganar grasa solo hay que excederse comiendo alimentos que tienden a generar grasa mientras que para perderla, la cosa es algo más compleja dado que antes se deben agotar las reservas de glucógeno que, como recordará, pueden durar hasta dos o tres días. Dicho de otro modo, el exceso siempre provoca acumulación de grasa desde el primer minuto y la dieta sólo es efectiva para reducir grasa a partir del segundo o tercer día después del exceso. O sea, un exceso se puede recuperar en unos 3 o 4 días. Dos excesos no son, normalmente, recuperables en una semana. Imagine lo que ocurre en realidad con la acumulación de grasa cuando extrapolamos a meses repletos de excesos las cantidades que hemos venido manejando de manera diaria.

A nivel psicológico el tema es aún más complicado. Las personas tenemos una tendencia natural a posponer aquellas acciones que no nos agradan. Unas de las cosas que aprendí cuando leí El Ciclo de la Duplicación, de Todd Smith, es que para ser efectivos en la vida siempre tenemos que hacer primero aquellas cosas que nos desagradan y, si es posible, comenzar a hacerlas de inmediato en cuanto sintamos que no tenemos ganas de hacerlas. Si hacemos primero lo que nos gusta siempre acabaremos pensando que lo que no nos gusta lo haremos mañana, el próximo lunes, la semana que viene, el día uno del mes próximo o quizás el día de año nuevo como parte de nuestros nuevos propósitos. ¿Pero cual es la realidad? Que cuanto más lo posponemos menos probable es que lo hagamos.

Sin embargo, si vencemos esa tendencia y logramos anteponer aquello que nos desagrada y hacerlo cuanto antes, las ventajas son inmensas a nivel de crecimiento personal. No hay duda de que nos sentiremos mejor al terminar una tarea que no nos apetecía hacer y por ello, cuando abordemos otras situaciones que nos agraden más, lo haremos con la conciencia de haber solucionado antes aquello que no nos apetecía hacer, lo que nos produce un doble placer.

Le explico esto para ponerle en antecedentes de que nuestra tendencia natural, después de un exceso, es cometer otro, porque a fin de cuentas nos parece mucho más agradable salir a comer y beber con nuestros amigos que quedarnos en casa tomándonos un batido de proteínas para cuidar la línea después de ir al gimnasio. Y una vez cometido un exceso y pospuesta la vía sana, tendemos a empezar la dieta de nuevo el lunes que viene, la próxima semana, el día uno del mes siguiente o el día de año nuevo, como le dije antes. Ante todo, debemos evitar poner fecha a la solución de lo que acaba de ocurrir. Si acaba de ocurrir y nos acabamos de exceder, es preciso arreglarlo en el momento y no posponerlo.

Piense por un momento en su edad. Si se parece en algo a mí, rondará o habrá pasado ya, incluso con holgura, los 40 años de edad. En mi caso, cuando decidí cambiar mi alimentación de manera radical en 2011 tenía 38 años. Llevaba entonces 38 años comiendo de un modo, haciendo dietas inútiles y acumulando grasa y problemas de salud. Sin embargo, tras perder más de un kilo el primer día de cambio de alimentación y otro tanto el siguiente, mi cabeza se reseteo por completo. Entonces no sabía que esos dos kilos eran, casi al completo, líquido retenido en exceso, pero me sentó bien ver que la báscula pasaba de 113 a 111 en un par de días y que al cabo de sólo 30 días había perdido 10 kilos de peso, la mitad de ellos de grasa.

¿Cómo pude mantenerme entonces firme en el plan durante los meses siguientes hasta perder 35 kilos? Porque estaba haciendo algo que, aunque no me agradaba en exceso, me ofrecía resultados desde el primer día y me hacía sentirme mejor cada minuto que pasaba. Además, un pensamiento rondaba siempre mi cabeza: si he sido capaz de comer mal durante 38 años, ¿cómo no voy a ser capaz de comer bien durante 4 o 5 meses? Siempre lo vi, y lo sigo viendo, como un esfuerzo ridículamente pequeño en tiempo y forma al compararlo con el resto de mi vida. Cuatro o cinco meses contra 38 años de entonces.

Sin embargo, en mi caso han pasado ya más de 6 años desde que perdí la mayoría de la grasa que me sobraba y lógicamente mis costumbres han cambiado en este tiempo y mi alimentación ha mejorado mucho, tanto en calidad como en variedad, evolucionando hacia una dieta socialmente más sencilla de seguir. Creo que la Isodieta es una magnífica herramienta para perder peso de manera sana, rápida y permanente, como explico en el libro Adelgazar sin Milagros, pero también creo que la vida es algo más que pequeñas comidas muchas veces al día y batidos de proteína.

Ese mismo reseteo que experimenté en aquel momento -y que probablemente usted también haya experimentado ya- es el que me gustaría que volviese a experimentar ahora conforme nos adentremos en una nueva visión de la alimentación y como adecuar la nutrición de nuestro cuerpo durante el resto de nuestra vida sin tener que repetir constantemente la palabra “no” cada vez que nos pongan algo por delante. Como le dije en la introducción, y le repetí al principio de este capítulo, no lance las campanas al vuelo y no se crea que le voy a explicar cómo comer de todo en las cantidades que usted quiera sin ganar peso, dado que eso es imposible, sino que le voy a explicar como flexibilizar su dieta sin que ello suponga un retroceso en su estado físico ni en su salud.

Con este libro pretendo ayudarle a tomar las decisiones adecuadas no sólo a la hora de elegir sus alimentos y su rutina alimenticia, sino además a la hora de abordar el resto de su vida desde un punto de vista nutricional y también social. Personalmente, trabajo muchas horas todas las semanas y no siempre haciendo cosas que me agradan. Tengo alergia a la contabilidad y me salen sarpullidos con la burocracia. Cuando acaba mi semana laboral el viernes, lo que me apetece no es precisamente llegar a casa y tomarme un batido de proteína. Pero, por otro lado, soy consciente de que, si me dejo llevar, en unos meses recuperaré los más de 30 kilos, principalmente de grasa, que logré quitarme de encima en 2011.

Como en tantas otras cosas en la vida, en la justa medida radica la virtud del método y por lo tanto, en nuestras vidas tiene que haber un poco de todo y por supuesto lugar para el disfrute y esparcimiento. En estos años he seguido leyendo, investigando y probando en primera persona muchas de las cosas que he leído y que ahora me dispongo a compartir con usted. Puede que incluso vea algunas de estas cosas como una traición a mis propias ideas, pero le pido un poco de paciencia y razonamiento antes de juzgar. En este caso, los jugadores somos los mismos, pero el juego ha cambiado.

Si está leyendo estas líneas es porque ya experimentado el primer reseteo y se dispone a efectuar el siguiente. Una vez que se sirvió del libro Adelgazar sin Milagros para perder el exceso de grasa que acumulaba y recuperar su salud, es el momento de adecuar su plan nutricional y costumbres con el siguiente objetivo en mente, que debe ser continuar mejorando la salud, afianzar o mejorar su masa muscular y mantener la grasa a raya en parámetros razonables.

Acompáñeme y veamos cómo podemos conjugar una dieta sana y unas costumbres saludables con una forma de vida alegre, moderna y distendida en la que no seamos esclavos de nuestros relojes ni de unas cantidades específicas de nutrientes, sino que, por el contrario, podamos disfrutar de más alimentos y de un mayor abanico de posibilidades.

¿Te interesa este tema?

Suscríbete a este blog de manera gratuita dejando tu dirección de correo electrónico aquí abajo. No la usaré para nada ajeno al blog ni recibirás correo basura mío, y podrás darte de baja en cualquier momento haciendo un sólo clic si es que ya no deseas recibir más artículos. En este blog publico artículos relacionados con la alimentación sana, la pérdida de peso, recetas y trucos y consejos para llevar una vida sana sin renunciar a todos los placeres de la cocina. En ocasiones como hoy, también adelanto contenidos de los nuevos libros que voy escribiendo. Además, solo por suscribirte al blog podrás leer dos capítulos de mi libro La gran mentira de la nutrición de manera absolutamente gratuita, que creo que te gustarán bastante si tienes interés en cuidarte o cuidar de tu familia. También te agradezco que compartas este artículo en las redes sociales para darle difusión y llegar a más personas.

 

Cómo mantenerse después de adelgazar rápido

Adelgazar sin MilagrosExiste una leyenda urbana que dice que adelgazar rápido es malo para la salud. Sus creadores también pusieron de moda que si adelgazas rápido tendrás efecto rebote. Y de las mismas personas que pusieron de moda estos dos absurdos mitos, nos llega con frecuencia la cantinela de que es imposible mantenerse después de adelgazar rápido. Como muchos sabéis, mi experiencia se remonta a 2011, cuando adelgacé 35 kilos en cuatro meses cambiando drásticamente mi forma de alimentarme. Si alguien quiere hablar de perder peso rápido, creo que este caso merece ser mencionado. Desde 2011 hasta ahora me he mantenido estable entre 80 y 85 kilos de peso con una masa muscular muchísimo más grande que la que tenía hace 7 años. Lo normal es que a partir de los 40 años la masa muscular decaiga y la grasa se acumule con más facilidad, sin embargo, en mi caso -cercano a cumplir 45 años- y en el de muchas otras personas que siguen los mismos principios de alimentación, ocurre exactamente lo contrario. ¿Suerte? ¿Genética? ¿Casualidad? No, simplemente nutrición y sentido común, dos cosas que faltan en la mayoría de las dietas que pasan por mis manos.

¿Qué hacer para mantenerse después de adelgazar rápido?

Sois ya decenas de miles los que habéis leído el libro Adelgazar sin Milagros y los que habéis obtenido resultados similares o incluso mejores que los míos y vuestros testimonios me llegan a diario por todo tipo de medios, cosa que aprovecho para agradecer enormemente, pues me animan a seguir trabajando e investigando en este mundo. Trato de contestar todos los correos electrónicos que recibo a diario pero a veces me resulta imposible por falta de tiempo. Sin embargo, he visto que una de las mayores cuestiones que me planteáis, tanto antes de empezar como cuando ya habéis acabado vuestro cambio de alimentación, se refiere a cómo mantener el peso después de adelgazar y evitar ganar los kilos perdidos con el temido [y absurdo] efecto rebote.

¿Existe el efecto rebote?

La gran mentira de la nutrición

Una parte de esta inquietud traté de resolverla en el propio libro Adelgazar sin Milagros, al explicar de manera sencilla porqué es imposible que se produzca un efecto rebote al adelgazar perdiendo grasa y generando masa muscular, que es lo que siempre he propuesto a todo el mundo desde el primer día. El propio sentido común que mencioné antes es el que nos hace comprender que si seguimos dietas hipocalóricas a base de ensaladas y verduras perderemos peso destruyendo nuestra masa muscular y por lo tanto estaremos expuestos no sólo al temido efecto rebote, sino al mucho más importante problema de la desnutrición. En efecto, es relativamente sencillo desnutrirse al perder peso si no se hace de la manera adecuada. Y aquí es precisamente donde está el problema. Algunas personas creen -erróneamente- que para evitar desnutrirse lo importante es que la pérdida de peso sea lenta, y en mi opinión ocurre precisamente lo contrario: cuanto más tiempo obligues al cuerpo a seguir una dieta poco nutritiva que lo priva de los nutrientes verdaderos, la proteína y la grasa, y lo mantiene en marcha a base de energía vacía, sin nutrientes plásticos, peor será el caso de desnutrición que se produzca.

Por este motivo siempre he defendido que se debe adelgazar rápido y de manera sana, sin privar al cuerpo de los macronutrientes que son necesarios para la regeneración celular y el correcto funcionamiento de nuestros órganos, y lamentablemente para algunos, estos nutrientes no se encuentran en la lechuga sino en los huevos, las carnes, los pescados y los lácteos principalmente. Esto que digo no me lo he inventado yo, está en cualquier libro de bioquímica editado en los últimos 100 años, sólo que ciertas personas tienen una frágil memoria y prefieren repetir lo que diga Bimbo, Nestlé, Danone o Kellogg’s en lugar de usar el sentido común y aplicar lo que han aprendido en el colegio y en la universidad. Este pensamiento me llevó a escribir mi libro La Gran Mentira de la Nutrición, en el que derribo muchos de los mitos sobre la alimentación y la vida sana que oímos a diario, similares a los que usé para empezar este artículo.

¿Cómo nos debemos alimentar después de adelgazar para mantenernos?

Sin embargo, me da la impresión de que existe una inquietud entre los lectores que no he atacado con la suficiente fuerza y ésta radica precisamente en qué hacer y cómo alimentarnos una vez que hayamos perdido la grasa y estemos en un peso razonable. ¿Debemos obsesionarnos con el gimnasio? ¿Tenemos que seguir tomando batidos de proteínas? ¿Seguimos aplicando la regla de comer muchas veces al día en pequeñas cantidades? ¿Seguimos midiendo la cantidad de proteínas y grasas que ingerimos en cada comida? ¿Tenemos que seguir evitando todas las frutas? ¿Se puede seguir la dieta durante la semana y saltársela el fin de semana? ¿Seguimos comiendo el doble de proteína que de grasa? ¿Ofrece algún beneficio el ayuno intermitente? ¿Tenemos que seguir en cetosis el resto de nuestra vida? ¿Nos podemos beber un par de cervezas cuando salimos? ¿Deberíamos abandonar definitivamente los edulcorantes? ¿Podemos seguir una dieta cetogénica o una dieta Paleo? ¿Son adecuadas ahora las legumbres?

Estas son algunas de las preguntas que me habéis ido haciendo de manera recurrente los que habéis pasado por la primera fase, la pérdida rápida de peso y mejora de la salud y he tratado de iros respondiendo de manera individualizada lo mejor que he podido cuando el tiempo me lo ha permitido. Usando todas esas preguntas y respuestas, comencé hace unos meses a darle forma a un nuevo libro que espero que vea la luz a principios del próximo año en el que me adentro en un nuevo aspecto de la nutrición en el que el objetivo no es adelgazar ni perder grasa, sino conjugar un estilo de vida realmente sano con unos hábitos alimenticios naturales, flexibles y orientados a mejorar la salud a través de la nutrición. Os voy adelantado que lo que yo considero hábitos saludables y lo que la industria alimenticia industrial considera hábitos saludables se parecen lo mismo que un huevo duro a una caja de cartón, por eso creo que el libro será revelador para muchos en algunos sentidos.

Todavía tengo el trabajo muy esquematizado y poco presentable, pero espero que en poco tiempo pueda subir al blog el primer capítulo y avanzar la fecha de publicación, quizás como regalo de navidad para mis lectores y seguidores. Voy lento, porque trato de simultanear este libro con la novela en la que trabajo desde hace tiempo y lógicamente con mi trabajo, pero creo que aprovecharé los próximos puentes y festivos para darle un buen empujón. Si quieres asegurarte de leerlo antes que nadie, ¡suscríbete al blog ahora mismo para recibir un aviso cuando esté disponible! Si te interesa saber cómo mantenerse después de adelgazar rápido, este libro es para ti.

¿Te interesa lo relacionado con la pérdida de peso?

Puedes suscribirte a este blog de manera gratuita dejando tu dirección de correo electrónico aquí abajo. No la usaré para nada ajeno al blog ni recibirás correo basura mío, y podrás darte de baja en cualquier momento haciendo un sólo clic si es que ya no deseas recibir más artículos. En este blog, publico artículos relacionados con la alimentación sana, la pérdida de peso, recetas y trucos y consejos para llevar una vida sana sin renunciar a todos los placeres de la cocina. Además, solo por suscribirte al blog podrás leer dos capítulos de mi libro La gran mentira de la nutrición de manera absolutamente gratuita, que creo que te gustarán bastante si tienes interés en cuidarte o cuidar de tu familia. También te agradezco que compartas este artículo en las redes sociales para darle difusión y llegar a más personas.

 

Cocinar sin Carbohidratos, ahora también digital

Portada del libro Cocinar sin Carbohidratos

Portada del libro Cocinar sin Carbohidratos

Después de más de un año de trabajo y una considerable inversión material, en Enero de 2015 publiqué junto con Ana Román el libro de recetas Cocinar sin Carbohidratos. A diferencia de mis otros libros, se trataba de una obra gráficamente muy compleja por la cantidad de fotografías -cerca de 400- y la complicada maquetación de libro. En el libro Cocinar sin Carbohidratos quisimos demostrar que seguir una dieta baja en hidratos de carbono no tenía porqué significar aburrirse comiendo. Al contrario, lo que proponíamos a la luz de las fotografías que hicimos de nuestras propias recetas, era lograr versiones alternativas de todo tipo de comidas, desde panes hasta postres, sin usar ni un sólo gramo de azúcar o de harinas refinadas de cereal en el proceso, logrando recetas bajas en carbohidratos y ricas en nutrientes de calidad -las proteínas y las grasas-, así como en micronutrientes y fibra.

Sin embargo, y pese a la calidad del trabajo que hicimos con mucho esfuerzo, la complejidad del libro con sus 120 recetas totalmente ilustradas, cada una con varias fotografías en alta resolución, se convirtió en un problema a la hora de comercializarlo. La versión impresa fue realmente cara de producir y tuvimos que usar diferentes tecnologías de barnizado y plastificado del papel para que al manejar el libro en una cocina este no se deteriorase fácilmente, todo ello sin influir en la calidad que el fotógrafo profesional Jorge López González aportó a la obra capturando los emplatados que el renombrado chef malagueño David García realizó sobre los platos que cocinamos.

Interior del libro Cocinar sin CarbohidratosSi la versión impresa fue muy cara de producir, peor nos fue con la versión digital. Con las tecnologías que teníamos a finales de 2014, llevar esta obra de manera adecuada a formato libro electrónico era prácticamente imposible. La única alternativa que teníamos era hacer réplicas digitales de la versión impresa, pero la calidad técnica del trabajo era deficiente, pues no se podrían aplicar propiedades comunes a los libros electrónicos como el cambio del tamaño de fuente, adaptación automática a la pantalla de cada dispositivo, búsquedas rápidas, adaptación a personas con discapacidad, etc. Por todo ello, decidimos no publicar la versión digital del libro en su momento a la espera de que la tecnología evolucionase. Ahora, casi tres años después, hemos logrado superar todos estos problemas y puedo decir con orgullo que desde ayer está disponible la versión electrónica del libro en todos los países a través de las diferentes tiendas de Amazon. Además, gracias a un acuerdo que hemos sellado con Amazon, los lectores que hayan comprado el libro en papel a través de Amazon podrán adquirir también la versión digital por sólo 2,99€.

Al igual que el resto de mis libros, la versión electrónica del libro Cocinar sin Carbohidratos está inscrita también en el programa Kindle Unlimited y los suscriptores del servicio pueden leerlo gratuitamente. Si no conoces los servicios Kindle Unlimited (para leer más de 1 millón de libros gratis con una pequeña cuota mensual) y Amazon Music Unlimited (para escuchar gratis más de 50 millones de canciones por una pequeña cuota mensual) te recomiendo que los pruebes. En concreto, ahora mismo puedes realizar una prueba de 30 días gratis de Amazon Music Unlimited para ver si te gusta la calidad del servicio, que ya te anticipo que te gustará 🙂

Cocinar sin Carbohidratos en KindleVolviendo al libro Cocinar sin Carbohidratos, sólo quiero aclarar que la versión digital se corresponde con la copia corregida de papel que se vende actualmente. En la primera impresión se nos colaron algunos fallos de edición que están descritos en la sección fe de errores de la propia página web del libro (www.cocinarsincarbohidratos.com). O sea, en esta versión digital y en la versión impresa que se vende en estos momentos, estos errores ya fueron subsanados. La adaptación digital del libro ha corrido a cargo de la empresa Create Space, con base en Estados Unidos y en mi opinión el trabajo que han hecho -que no ha sido tampoco barato- ha estado por encima de mis expectativas. Se han conservado todas las fotos, todas las tablas de valores nutricionales, las distintas secciones y la navegabilidad desde el índice es sencilla y rápida. Esta versión puede leerse a todo color en PCs, Macs, todos los smartphones, tablets, dispositivos Fire y además, en blanco y negro con tinta electrónica en los dispositivos Kindle o los ebooks que dispongan de aplicación Kindle.

A todos los que nos habéis pedido durante estos años que lanzásemos una versión digital y a los que todavía no os habéis animado a probar las recetas que creamos para el libro, os animamos a echarle un vistazo y decidir si merece la pena o no. Un pequeño secreto: En la web de Amazon en Estados Unidos, accesible pinchando aquí y haciendo click donde dice “look inside”, podéis previsualizar en pantalla de manera gratuita los primeros capítulos del libro, incluyendo alguna receta de pan bajo en carbohidratos. ¡Estoy seguro que os va a gustar! Si queréis más información acerca de las distintas versiones del libro y dónde conseguirlo en cada país, podéis visitar esta página.

¿Te interesa la alimentación baja en carbohidratos?

Puedes suscribirte a este blog de manera gratuita dejando tu dirección de correo electrónico aquí abajo. No la usaré para nada ajeno al blog ni recibirás correo basura mío, y podrás darte de baja en cualquier momento haciendo un sólo clic si es que ya no deseas recibir más artículos. En este blog, publico artículos relacionados con la alimentación sana, la pérdida de peso, y recetas para enseñarte a cocinar platos bajos en carbohidratos. Además, solo por suscribirte al blog podrás leer dos capítulos de mi libro La gran mentira de la nutrición de manera absolutamente gratuita, que creo que te gustarán bastante si tienes interés en cuidarte o cuidar de tu familia. También te ofrezco la posibilidad de suscribirte al blog Cocinar sin Carbohidratos (www.cocinarsincarbohidratos.com), pues allí también publicamos con cierta frecuencia recetas low-carb y cetogénicas. También te agradezco que compartas este artículo en las redes sociales para darle difusión y llegar a más personas.

Educación nutricional para niños

Obesidad Infantil

Obesidad Infantil

Cuando hablamos de educación nutricional nos viene a la cabeza la pirámide alimenticia que tan malos resultados ha dado en todos los países en los que se ha utilizado. Lamentablemente, en los colegios se sigue enseñando este modelo nutricional obsoleto que es diametralmente opuesto a lo que la ciencia nos ha enseñado acerca de la nutrición humana y esto crea confusión y desconocimiento entre nuestros hijos, que lógicamente tienden a pensar que la alimentación sana es una cosa cuando en realidad es otra.

En este momento veo prácticamente imposible luchar contra los planes de estudio y personalmente creo que la solución está en enseñar a nuestros hijos en casa, pero claro, no me imagino a mis hijos sentados atendiendo a una charla sobre nutrición cuando pueden estar jugando al fútbol, a la consola, o a cualquier otra cosa. Para poder competir con consolas, tablets, juegos de mesa o actividades deportivas, mi propuesta educativa tiene que ser mucho más creativa que una simple lección. Por eso, tanto mi mujer como yo nos esforzamos en no limitarnos a poner comida en los platos de los niños, sino también a convertir la cocina en un juego más, en el que los niños participan a la vez que aprenden, tanto a cocinar, como sobre nutrición.

Ya he hablado acerca de la educación sobre la alimentación de los niños en otros artículos, pero hoy quiero traer un ejemplo práctico sobre este tema que pueda servir de ayuda a otros padres. La pregunta que os hago es: ¿Se puede competir contra una hamburguesa del McDonald’s o del Burguer King? ¿Seremos capaces de ofrecer algo que les atraiga tanto o más que su menú infantil de las cadenas de comida rápida? Yo creo que sí y por ello me propuse hacer con mis hijos pequeños un plato de algún modo similar, pero mucho más nutritivo y saludable, al que pueden encontrar en cualquiera de las grandes cadenas de comida rápida. Os voy a explicar mi experiencia.

El famoso chef Gordon RamsayUnas semanas atrás vi un vídeo del carismático Gordon Ramsey haciendo un Sándwich de Solomillo de Vacuno con una pinta realmente apetecible y se me ocurrió que, de algún modo, se trataba de una “hamburguesa”, pero a nivel súper-gourmet. Después de todo, se trata de un trozo de carne cocinado y servido entre un par de rebanadas de pan, con algo de verdura y una salsa.

Lo que hice fue enseñarle el video a los niños y preguntarles qué les parecía la pinta del sándwich y si querían probar… ¡a hacerlo ellos conmigo! Es un vídeo muy atractivo, así que me dijeron que sí, pero si me hubiesen dicho que no igualmente hubiese buscado otro plato que pudiésemos adaptar y hacer en casa. Estuvimos planeando la receta e incluso tuvimos que ir a comprar una sartén de acero inoxidable que se pudiera meter en el horno y una pieza de solomillo que tuviese un precio razonable. Entre idas y vueltas a la tienda y al mercado a comprar la carne estuvimos hablando del pan blanco, de las carnes procesadas, y de otras cosas, todo ello en el contexto de la receta que íbamos a hacer. Con ello les metía más en su papel a la vez que les iba enseñando cosas sobre los alimentos que íbamos a cocinar y comer.

Hoy en día, al menos en mi casa, si la actividad que proponemos incluye cierta dosis de electrónica, los niños son más propensos a apuntarse y mantenerse integrados en dicha actividad, así que les propuse que grabásemos todo el proceso en video y luego editásemos la receta, tal y como había hecho Gordon Ramsay con la suya. De este modo, todos usamos la cámara y todos tuvimos nuestro momento de gloria frente a la misma. Sin embargo, lo que realmente me importa es lo que aprendieron con la experiencia. En primer lugar, tienen clara la diferencia entre la carne ultra-procesada de una hamburguesa comercial y un trozo de carne natural. En segundo lugar, vieron que el proceso para hacer de un trozo de carne un bocado apetitoso es algo más complejo que ponerla un minuto en el microondas, y por tanto comprenden mejor la diferencia de calidad entre la comida procesada y los alimentos naturales. En tercer lugar, preparamos un sándwich sin utilizar pan blanco, por lo que comprobaron que es posible hacerse un sándwich sin utilizar panes realizados con harinas refinadas, que son perjudiciales para el organismo. Por último y no menos importante, creo que aprendieron que hay vida más allá del kétchup, pues como veréis en la receta, la salsa la hicimos con un puñado de tomates cherry, un poco de cebolla, aceite, hierbas provenzales y sal.

Aquí os dejo el video de la actividad, no sin antes recordaros que este vídeo no trata de ser un trabajo profesional como el del famoso chef, ni lo hemos hecho para demostrar nuestras dotes culinarias, sino que se trata de un video familiar, absolutamente casero, grabado íntegramente con la misma cámara deportiva que utilizo en la moto, sin iluminación ni captación de audio profesional, por lo que os pido que juzguéis la calidad de la actividad y no la calidad del vídeo 😉 . Cuando quiero hacer un video profesional recurro a profesionales, pero en esta ocasión mi objetivo era compartir las nociones de cocina y nutrición con los más pequeños de la casa, jugando de paso al “que mami no se entere” para crear un vínculo aún mayor con ellos durante la actividad y obtener más atención de su parte. Aunque no lo parezca, mi mujer estaba al tanto de todo… más o menos 😆

¿Tienes hijos en edad escolar?

Suscríbete al blog ahora de manera gratuita para recibir en tu correo electrónico los próximos artículos que escriba sobre nutrición infantil, alimentación sana, pérdida de peso o incluso video-recetas dejando tu dirección de correo electrónico aquí. No la usaré para nada ajeno al blog ni recibirás correo basura mío, y podrás darte de baja en cualquier momento haciendo un sólo clic si es que ya no deseas recibir más artículos. Además, solo por suscribirte al blog podrás leer dos capítulos de mi libro La gran mentira de la nutrición de manera absolutamente gratuita, que creo que te gustarán bastante si tienes interés en cuidarte o cuidar de tu familia. También te agradezco que compartas este artículo en las redes sociales para darle difusión y llegar a más personas.

Desayunar zumo de naranja eleva el riesgo de aterosclerosis

Un estudio publicado en el Journal of the American College of Cardiology sugiere que desayunar un zumo de naranja está asociado con mayor riesgo de aterosclerosis.

Logotipo del JACC

¡Oh Dios mío! ¡Me van a crucificar! Bueno, pues no deberían, porque lo único que he hecho con este titular es resumir de otro modo el mismo estudio del que llevamos dos semanas oyendo hablar y que, según muchos, viene a decir que las personas que no desayunan acumulan más grasa en las arterias. El estudio en cuestión, titulado The Importance of Breakfast in Atherosclerosis Disease (La importancia del desayuno en la Aterosclerosis) se publicó el 15 de Octubre de 2017 en el Journal of the American College of Cardiology y puede consultarse en este enlace. Como ocurre con otras publicaciones científicas, el resumen del artículo es accesible para todo el mundo pero si quieres leer el artículo completo, debes estar suscrito a la revista o rascarte el bolsillo. Lamentablemente, parece que los periodistas no están por la labor de rascarse el bolsillo y publican conclusiones sobre resúmenes, sin entrar a valorar el artículo completo. Como este tema me interesa desde hace mucho tiempo, me he rascado un poco el bolsillo y me he comprado el artículo completo para poder entender mejor el estudio y poder resumirlo, y hoy os traigo ese resumen.

Zumo de NaranjaHace mucho tiempo que defiendo que el desayuno NO es la comida más importante del día y que el dicho que comienza con “desayuna como un rey” no tiene base científica alguna, y leyendo este estudio, no creo que aparezca nueva evidencia en contrario a mis planteamientos. De hecho, se establece cierta correlación que ahora veremos entre “no desayunar” y la aterosclerosis no clínica, pero desde luego ninguna causalidad. Recordemos que la correlación no implica causalidad. Por ejemplo, puede que yo nade en una piscina todos los días y que nunca me resfríe. En mi caso, habría una correlación pero no una causalidad, o sea, el motivo de que no me resfríe no tiene porqué ser el hecho de que yo nade todo los días. Según creo, nuestros dos últimos presidentes, Zapatero y Rajoy, fueron al mismo colegio, pero yo no diría que si mis hijos estudian en ese colegio tengan más posibilidades de ser presidentes de gobierno. Hay una correlación entre el colegio de Zapatero y Rajoy, pero no una causalidad.

Antes de empezar, la letra pequeña que parece que a nadie interesa, los datos olvidados sobre este estudio: Se trata de un análisis sobre un estudio en curso, el PESA, financiado por varias organizaciones, la mayoría españolas, sobre trabajadores del Banco Santander en Madrid. En concreto, unos 4.000 trabajadores en una franja de edad entre 40 y 54 años, y cuyos hábitos de desayuno se han estudiado durante los 15 días previos a este análisis. Sí, 15 días, como suena, y si durante esos 15 días los participantes han consumido cualquier alimento, el que sea, se ha dado por hecho en el estudio que su consumo es “habitual” en el sujeto. Además de las Universidades y Centros de Investigación que han financiado este estudio, uno de los investigadores, el Dr. Bueno, ha recibido fondos de investigación de los laboratorios Abbott, de AstraZeneca, de Bayer, de Bristol-Myers Squibb/Pfizer y de Novartis, además de recibir dinero por atender y hablar en reuniones científicas por parte de AstraZeneca, Bayer, Bristol-Myers Squibb/Pfizer, Ferrer, Novartis, Servier y theheart.org/Medscape. El Dr. Peñalvo, otro de los investigadores, trabaja para la farmacéutica Merk. Sólo lo menciono porque no soy muy amigo de las investigaciones e investigadores financiados por laboratorios, y en este caso algunas cosas me han parecido curiosas, como la ausencia de datos sobre las medicaciones de los participantes, que indudablemente las hay.

Vamos por partes. ¿Porqué he puesto antes “no desayunar” entre comillas? Pues porque ese es el motivo concreto por el que este artículo se llama “Desayunar zumo de naranja eleva el riesgo de aterosclerosis”. Resulta que para diferenciar entre las personas que no desayunan, las que desayunan poco y las que desayunan mucho, los investigadores han fijado unas pautas calóricas. Traduzco del inglés pero citando textualmente: “[…] hemos estimado que 300 ml de zumo de naranja (que se consume típicamente como desayuno en España) contendría unas 123 kcal […] Por lo tanto, hemos formulado la hipótesis de que si la ingesta matinal de un participante no excede 123 Kcal (5% del total de la energía diaria ingerida), eso podría ser una aproximación a saltarse el desayuno […].” O sea, las personas que desayunan 300ml de zumo de naranja, que aporta unas 123 kcal, y que el estudio considera es un desayuno habitual en España, son considerados como que se saltan el desayuno. Luego, si acudimos a la conclusión rápida que muchos han sacado, de que “saltarse el desayuno” produce mayor riesgo de aterosclerosis, por pura lógica estamos formulando la hipótesis de que si desayunamos sólo zumo de naranja -que es como no desayunar según el estudio-, elevamos el riesgo de sufrir aterosclerosis.

Pero en realidad, y aunque no soy muy amigo del zumo de naranja, ambas conclusiones me parecen muy precipitadas porque hay otros factores que se han tenido en cuenta en el análisis y que a ningún periodista han parecido importar, pero que considero que son de vital importancia para entender los resultados, aunque quizás vendan menos periódicos porque no nos van a sorprender tanto. Por ejemplo, hay una correlación que puede implicar causalidad en el hecho de que casi el 42% de los que se saltan el desayuno son fumadores activos mientras que sólo el 17% de los que hacen un desayuno hipercalórico lo son. En mi artículo El engaño del siglo XX que también aparece como anexo en mi libro Adelgazar sin Milagros ya advertí que uno de los principales causantes de la enfermedad cardiovascular era precisamente el tabaco, así que a mí, al menos esto no me ha cogido por sorpresa.

Aterosclerosis en función del tipo de desayunoSeguimos con datos obtenidos del artículo completo. Según se desprende de las tablas que acompañan las conclusiones, el 17% de los que se saltan el desayuno dicen estar a dieta, más del doble de los que hacen un desayuno fuerte. Sólo el 28% de los que se saltan el desayuno son mujeres contra el 45% de mujeres que hacen el desayuno fuerte. La ingesta de alcohol entre los que no desayunan triplica la de los que desayunan fuerte y también su consumo de snacks y precocinados es mucho mayor. En cuanto al tipo de dieta, solo el 9% de los que desayunan fuerte siguen una dieta considerada poco saludable (Social Business Cluster) contra el 45% de los que no desayunan, que siguen este tipo de dieta. Si hablamos de obesidad, el 45% de los que no desayunan tenían obesidad central contra el 8% de los que desayunaban fuerte. El grupo que no desayuna también tiene la glucosa basal más alta (94,7) frente al que desayuna fuerte (87,9) así como los triglicéridos más elevados. Curiosamente, como he advertido varias veces, los niveles de colesterol de todos los grupos son muy similares, demostrándose una vez más que no hay correlación entre el colesterol dietético y el colesterol basal. Por último, sólo el 2,9% de los sujetos (117 sujetos y, de ellos sólo 34 mujeres del total de 4052 participantes) no desayuna, por lo que la muestra real es bastante escasa. Hay otros factores analizados como el consumo de proteína animal/vegetal, de grasa, de carne roja, de lácteos, pero ahí no veo grandes diferencias a grandes rasgos, salvo quizás que el consumo de lácteos es menor entre los que no desayunan, algo que por otro lado tiene cierto sentido pues es precismente en el desayuno cuando más lácteos se consumen.

En mi opinión, la mayoría de periodistas -para variar- se ha quedado con un titular tan grandilocuente como el mío, creado a propósito para demostrar el error del análisis superficial. En realidad, la conclusión que yo saco es que en general, las personas que no desayunan tienen hábitos mucho menos saludables y por lo tanto habría que profundizar para entender que ese mayor riesgo de aterosclerosis no obedece a la causa de no desayunar, sino al conjunto de hábitos que estos sujetos tenían durante el análisis. Por otro lado, esta conclusión también la sacan los autores del estudio, y cito y traduzco literalmente: “Un modesto 3% de los participantes fueron clasificados como no consumidores de desayuno (<5% de la energía total diaria consumida antes de las 10 AM), y se caracterizan además por seguir un estilo de vida poco saludable, incluyendo una dieta pobre, consumo frecuente de alcohol y ser fumadores”. Sin embargo, no creo en la causalidad del desayuno. O sea, no creo que el hecho de no desayunar produzca que uno sea más bebedor, fumador y siga una dieta poco saludable, sino que dentro de una vida desordenada con hábitos poco saludables, es fácil encontrar sujetos con horarios y hábitos de comida nefastos. Y por lo tanto, personalmente no creo que saltarse el desayuno contribuya a la aterosclerosis. En cuanto a la afirmación de que desayunar zumo de naranja causa aterosclerosis, bueno, digamos que no creo que exista esa relación directa, pero desde luego, como he repetido bastante, creo que el zumo de naranja no debería tener cabida en una dieta sana porque sus beneficios son netamente inferiores a los problemas que puede causar.

Por último, pero no menos importante, el estudio se fija en personas entre 40 y 54 años, que llevan entre 4 y 5 décadas desayunando, pero sólo observa las últimas dos semanas, y lo hace mediante un formulario electrónico, considerando que aquello que hacemos ahora, incluso si sólo llevamos unas semanas o unos meses haciéndolo, es lo habitual. No puedo creerme que la presencia de placas de ateroma sea el resultado de dos semanas de alimentación, por muy nefasta que esta sea. Una de las cosas que digo en el libro La gran mentira de la nutrición es que el cuerpo humano tiene una gran tolerancia a las burradas que hacemos con él. Nadie se ha muerto por fumar un par de semanas, ni por beber durante ese tiempo, y mucho menos por no desayunar ni por desayunar zumo de naranja. Al contrario, normalmente hacen falta décadas de tabaco o de alcohol -o de zumo de naranja- para notar claramente los efectos nocivos en el organismo de manera clara. Por eso, analizar de manera observacional únicamente un par de semanas y presuponer que la presencia o ausencia de las placas de ateroma en los sujetos está relacionada con dicha observación es, a mi gusto, un tanto osado. A modo de curiosidad y por el mero placer de buscar una sonrisa, ninguno de los sujetos que se saltan el desayuno es viudo, por lo que si quieres aumentar tu expectativa de vida, procura que tu pareja no desayune 🙂

¡Aprende hábitos saludables! ¡Suscríbete gratis al blog!

Suscríbete al blog ahora de manera gratuita para recibir en tu correo electrónico los próximos artículos que escriba sobre nutrición, alimentación, pérdida de peso y recetas dejándome tu dirección de correo aquí. No la usaré para nada ajeno al blog ni recibirás correo basura mío, y podrás darte de baja en cualquier momento haciendo un sólo clic. Además, solo por suscribirte al blog podrás leer dos capítulos de mi libro La gran mentira de la nutrición de manera absolutamente gratuita, que creo que te gustarán bastante si tienes interés en cuidarte o cuidar de tu familia. También te agradezco que compartas este artículo en las redes sociales para darle difusión y llegar a más personas.