Comer grasa para adelgazar

La grasa es muy importante para adelgazar

La grasa es muy importante para adelgazar

El tema de la grasa en la dieta diseñada para adelgazar es recurrente. Lamentablemente, esa recurrencia se debe a que la mayoría de las personas sigue pensando que la grasa engorda y que es imposible adelgazar si se ingieren grasas. En las últimas semanas, yo he incrementado -todavía más- el aporte de grasas a mi dieta y he eliminado la fibra, que hasta ahora la introducía en forma de salvado de trigo. Lejos de engordar, ha ocurrido lo que yo esperaba, y es que he adelgazado más de un kilo sin variar mi rutina de ejercicios habitual.

Me he cansado de repetir hasta la saciedad que las grasas no son el gran enemigo que muchos nos hacen querer ver y que en realidad son un aliado magnífico si queremos adelgazar. Para adelgazar es necesario quemar grasa. Si se pierde peso sin quemar grasa no se adelgaza. Son pérdidas de peso efímeras que luego se recuperan en el manido efecto rebote. Si se adelgaza de manera adecuada, eliminando la grasa que sobra, no hay motivos para esperar un efecto rebote y, en todo caso, cualquier ganancia posterior de peso será lenta, pues no se puede acumular mucha grasa en poco tiempo.

Estoy preparando un artículo más ambicioso que este en el que hablaré de distintas grasas en la dieta y cómo podemos utilizarlas dentro de nuestra rutina para ayudarnos a adelgazar o incluso mantenernos en nuestro peso. Hoy quería empezar una labor de concienciación para que todo el mundo deje de tener miedo a las grasas. Cuando pensamos en grasa automáticamente nos imaginamos dos cosas: por un lado nos imaginamos que engordamos y por otro que se elevará nuestro colesterol y tendremos problemas cardiovasculares. Pues bien, como explico en el libro, ni una cosa ni la otra son ciertas, al menos de una manera tan directa y simple como nos quieren hacer creer.

En este artículo hablé bastante sobre el papel que juegan las grasas en nuestro organismo, así que no voy a repetirme aquí. Sin embargo, si quiero recordar a todos los lectores que la grasa en una parte importantísima de nuestro cuerpo. El cerebro de la mayoría de nosotros está compuesto por grasas de diversa índole, y de esas grasas, el colesterol es un 25% en peso. Nuestro cuerpo no podría funcionar si grasa, y nuestro cerebro tampoco. Él único tipo de grasa que debemos evitar es la grasa hidrogenada, o grasa trans, que son grasas creadas por el ser humano modificando las propiedades de la grasa natural.

Independientemente de que busque activamente perder peso o esté deseando convertir unos kilos de grasa en músculo, la grasa que ingiera jugará un papel importantísimo en ese proceso, y por ello deben entender y perder el miedo al consumo de grasa, tanto animal como vegetal. La grasa está presente en un gran número de alimentos, desde los frutos secos al salmón, pasando por las carnes o incluso ciertas semillas, como las de lino dorado, con las que en esta receta explico como hacer un pan sin carbohidratos. También es fácil ingerir grasas usando los aceites de cocina, de los que hablaré con detalle en mi próximo artículo.

Además del papel físico y químico que juega la grasa en el organismo, esta también está implicada en procesos neuronales y en el control de la saciedad. Por eso decía al principio que se trata de un excelente aliado si queremos adelgazar, pues su consumo nos ayudará a controlar el sobrepeso a base de contribuir a la sensación de saciedad. Aunque esté cansado de escuchar lo mismo y se lo sepa de memoria, permítame que le diga que es erróneo: la grasa que usted ingiere no tiene nada que ver con la grasa que usted acumula. De modo que destierre de su cabeza la idea de que para adelgazar es necesario dejar de ingerir grasas, porque es una idea anticuada, trasnochada y tremendamente simplista de la nutrición. Si fuese tan fácil como eso, nadie estaría gordo.

Deme unos días para prepararlo y en breve publicaré un artículo sobre los distintos tipos de grasa que debemos comer a diario y el efecto que estas grasas tienen en el organismo.

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25 comments for “Comer grasa para adelgazar

  1. Alejandro Padilla
    03/05/2017 at 7:30 pm

    Quiero el libro

  2. eva
    24/10/2015 at 4:30 pm

    Hola Carlos,

    ya llevamos un mes y todo muy bien; casi 7 kilos menos, además de un bienestar general.
    He comprado tu libro de recetas y lo utilizo a menudo, aunque también busco en internet para preparar comidas y las que más me llaman la atención son las de la dieta ‘keto’. En tu libro no la analizas directamente y me gustaría saber tu opinión.

    Un saludo

    • 24/10/2015 at 6:58 pm

      Hola Eva,
      Supongo que la dieta “Keto” será una dieta cetogénica (del inglés ketogenic) pero no sabía que había una dieta específica con este nombre. Echaré un vistazo a ver que encuentro…

      Saludos,

      Carlos

      • eva
        26/10/2015 at 12:13 pm

        Hola Carlos,

        efectivamente el nombre viene de Ketogenic y se trata de entrar y mantenerse en cetosis; hay un mundo de recetas, tutoriales de YouTube, etc. Limitan los carbohidratos casi al mínimo pero el consumo mayoritario debe ser de grasa al contrario de la Isodieta. Parecido a la dieta Atkins pero si lo he entendido bien se limitan las cantidades

        Saludos

        • 27/10/2015 at 7:01 am

          Ok, investigaré un poco porque no tengo demasiada información todavía y escribiré al respecto en cuanto tenga un hueco.

  3. Luis
    02/05/2015 at 11:00 am

    Buenos días, estoy impaciente de que saques otro libro jeje!!
    Tengo una duda, leí que puedo sustituir el aceite de coco por manteca de cerdo si tengo que cocinar a altas temperaturas, pero ¿puedo usar también la mantequilla ya que tiene muchas grasas saturadas?, y ¿A cuanto te refieres a alta temperatura?
    Muchas gracias por tu tiempo.

    • 02/05/2015 at 6:46 pm

      Hola Luis,
      En general, las grasas saturadas soportan mucho mejor las altas temperaturas (por ejemplo una fritura) que las insaturadas, sean estas procedentes de mantequilla, manteca o aceite de coco.

      Saludos,

      Carlos Abehsera

  4. Almudena Olmedo
    22/10/2014 at 9:59 am

    Carlos, ya sé lo ocupado que debes de estar con tus nuevos proyectos, pero me gustaría que me recomendaras alguna lectura sobre los problemas cardiovasculares a que pueden conducir las dietas vegetarianas. Yo he estado mirando por internet y , por cada artículo que apunta esta tesis, hay más de diez que afirman que este tipo de dietas protegen la salud coronaria… El argumento sobre lo que ocurre en la India no me resulta convincente porque ellos son vegetarianos “pobres”. Los veganos y vegetarianos actuales del mundo “occidental” pueden escribir tesis sobre el grado de aprovechamiento de las proteínas que ingieren, o sobre qué “nuevos alimentos” les ayudan a suplir tales carencias. Te lo digo porque yo siempre he simpatizado con ellos y acudo a Biocultura, una feria espectacular que montan en Madrid cada año en noviembre, y que te recomiendo. Allí he podido comprobar, con el paso de los años, que no se trata de gente que coma acelgas y almendras nada más, sino que despliegan una cantidad de variaded sorprendente; de hecho, allí supe yo por primera vez de las virtudes del aceite de coco, por ejemplo, o de las “maldades” de la soja… A esta feria también acuden productores de carne “biológica”, así que no son tan sectarios como uno pudiera pensar. En fin, que si puedes recomendarme bibliografía al respecto, te lo agradecería, más que nada para que mis amigos vegetarianos no acaben como alguno de los hindúes…
    ¡Ah! y a propósito de tu opinión sobre el cultivo biológico, yo no la comparto en general, aunque alguna de las ideas que expones al respecto son ciertas, claro. Pero mira que tengo entendido que en el salvado es donde se acumula mayor cantidad de pesticidas, si se cultiva el grano de manera convencional, así que, si vuelves a tomarlo, parece que sería recomendable comprarlo de cultivo biológico… A ver si sacas tiempo y escribes también un ensayo sobre este tema, pero más largo que el capítulo del libro. Gracias de nuevo por tu trabajo.

    • 22/10/2014 at 4:21 pm

      Gracias Almudena,
      A ver, el tema del salvado, como sabes, cada vez lo tengo más claro. La fibra la incorporo básicamente de las verduras y poco más. Con el ejercicio y la grasa es suficiente para tener un buen tránsito, en mi caso, diario. El tema de la agricultura ecológica, pues mira, ni todo es blanco ni todo es negro. Esta noche voy a hacer [falso] sushi y he comprado en el mercado un aguacate, una zanahoria, una manzana y un pepino, todo ello en un puesto de agricultura ecológica. Efectivamente, prefiero sin pesticidas. Ahora bien, lo que más me interesa no es esta agricultura ecológica -que es la que yo consumo-, sino la que nos venden por doquier a granel como si fuera la panacea cuando en realidad no lo es. Creo que hablo claro con el tema de los huevos y como lo importante no es si proceden o no de agricultura ecológica, sino que se hayan criado los animales como gallinas y pollos, y estos, como sabes, no son herbívoros, sino omnívoros. Yo no quiero un huevo de gallina alimentada con maíz ecológico, sino un huevo de gallina que ha comido lombrices, raíces, piedras, hojas, insectos y demás, porque ese es para mi el verdadero huevo ecológico, aunque no tenga un sello carísimo que ponen unos burócratas de la Unión Europea.

      Si buscas en el canal de YouTube de Canal Cocina un documental sobre el restaurante El Lago, en Marbella, verás que -¡oh casualidad!- el invitado soy yo. Tuve el placer de acompañarles a visitar a sus proveedores para el programa en cuestión, entre otros una panadería ecológica y un huerto ecológico donde sigo comprando. Ahí aprendí que lo que pagamos por el cultivo ecológico, en gran medida, va a las arcas de los organismos certificadores. En definitiva, menos sellitos, menos cereales y más cultivo y cría natural de la materia prima.

      En cuanto al sectarismo, es cierto que conozco algunos que son sectáreos y otros que lo son menos. En general me llevo bien con todos. Te sorprendería conocer a algunos ex-vegetarianos que puedan contarte lo que ha ocurrido en su cuerpo al volver a comer -incluso en pequeñas porciones- proteína y grasa animal. Sin ir más lejos, puedes preguntarle en este mismo blog a Ana Román, que escribe algún artículo de vez en cuando, que cuando la conocí era vegetariana y ahora come de una manera absolutamente distinta.

      Ahora estoy bastante liado, pero en cuanto pueda preparo un artículo y te mando bibliografía. Mientras tanto, te recomiendo un jueguecito para tus amigos veganos y vegetarianos. Olvídate de la apariencia y el peso. Súbelos en un analizador de masa corporal y comprueba como, pese a estar delgados, su cuerpo es básicamente mucha grasa con poco músculo.

      Saludos,

      Carlos Abehsera

  5. Marta
    13/10/2014 at 10:25 pm

    Este fin de semana he empezado y terminado tu nuevo libro, me ha parecido muy sencillo de leer y entender. Lo he dejado a mano,por casa, para ver sí mi marido le echa un vistazo y por lo menos conoce otra versión. Sobretodo el capítulo del colesterol, !A cuanta gente de mi familia, que se está medicando, se lo enseñaría! Pero ya sabes solo me traería críticas. El capítulo de los alimentos orgánicos me ha sorprendido, estamos pagando más por la misma cosa. En fin todo el libro está muy esclarecedor y repito es fácil y ameno de leer. Es un gran complemento a Adelgazar sin milagros.Gracias por tu trabajo.
    Permíteme una pregunta sobre las verduras, cuales son las que más fibra tienen con menos carbohidratos?
    De nuevo gracias.

    • 13/10/2014 at 10:38 pm

      Gracias Marta. Te agradecería un comentario positivo en Amazon, para que la gente sepa si merece la pena el libro.

      En cuanto a la fibra y los carbohidratos en la verdura, te recomiendo las acelgas, la lechuga, las espinacas, los espárragos, los champiñones, el brócoli, las coles y coles de Bruselas, los pimientos, pepinos, calabacín y calabaza. Todos tienen cantidades variables de carbohidratos, pero comiendo raciones razonables como acompañamiento a tus comidas, no te sacarán de la cetosis. Las frutas del bosque (fresas, moras, frambuesas…) son una buena fuente de fibra también y no tienen demasiados carbohidratos.

      Saludos,

      Carlos

  6. David
    07/10/2014 at 1:04 pm

    Hola Carlos:

    En primer lugar, felicitarle por su magnífico libro y por conseguir que un tema tan complejo como la nutrición sea más sencillo de comprender para los profanos de la ciencia, como yo e imagino que tantos de sus lectores.
    Ayer comencé mi plan nutricional y lo cierto es que no he pasado hambre en mi primer día, aunque si he sentido ligeros dolores de cabeza por el, mencionado en su libro, “mono de azúcar”. Hoy en el segundo día, la sensación de estar saciado persiste y el dolor ha desaparecido.

    Lamento preguntar algo no relacionado con el texto, pero tengo algunas dudas que plantear:

    – Según la información nutricional del Coca Cola Zero, ésta carece de hidratos de carbono, es prácticamente acalórica y solo contiene una insignificante cantidad de sodio. ¿Hasta que punto es aconsejable tomar este refresco? ¿Hay algún dato que se me haya pasado desapercibido?
    – ¿Podría considerarse la gaseosa La Casera agua con gas?
    – ¿Son válidos para los que hagan la isodieta los productos especiales para celiacos?

    Sin más, muchas gracias. Voy anotando mis avances y prometo dejar una buena crítica si son positivos.

    • 07/10/2014 at 6:15 pm

      Hola David, bienvenido y gracias por leer el libro! Estoy seguro que en unos días notarás unos efectos increíbles que te harán cambiar para siempre tus hábitos.

      Mira, en el tema de los refrescos Zero, incluyendo la casera, las cosas no son especialmente sencillas. Física y químicamente hablando, es cierto que no contienen calorías y que son agua con edulcorante y saborizantes acalóricos. Ahora bien, la digestión empieza en la boca y cuando las papilas gustativas detectan el dulzor se pueden desencadenar una serie de efectos que en este momento es mejor evitar. Te recomiendo que durante los primeros 30 días trates de evitar las cosas dulces o saladas. Insisto, no es un tema físico, sino psicológico. Incluso hemos dedicado algunos artículos en el blog a este tema, así que si haces unas búsquedas seguro que encuentras más información. Después de 30 días, verás que las cosas dulces te saben muy dulces y las saladas muy saladas. Esto es bueno. A partir de ahí, vamos a enseñar a tu cerebro que la coca cola zero, aunque esté muy dulce, no lleva azúcar, y por tanto no es necesario preparar enzimas ni producir más insulina de lo habitual, pero a su debido tiempo. Yo ahora me concentraría en comenzar de manera radical, eliminando todo eso. Ya habrá tiempo de incorporarlo más adelante… si es que aún te apetece. Te garantizo que se puede vivir sin refrescos dulces, y que además se vive mejor.

      En cuanto a los productos para celíacos, ten en cuenta que el gluten es una proteína y estos productos suelen llevar más carbohidratos porque se les elimina la proteína del cereal, por ello, mira las etiquetas antes de comprarlos y elimina de la lista lo que venga cargado de carbohidratos.

      Tus avances serán positivos, no te quepa ninguna duda 🙂

      Saludos,

      Carlos

  7. Almudena Olmedo
    07/10/2014 at 12:41 pm

    Gracias por tus aclaraciones, y ahí va otra duda: ¿cómo se explicaría que los vegetarianos gocen, en general, de mejor salud que los omnívoros si sólo ingieren proteínas de baja calidad biológica? Lo de su mejor salud lo he leído alguna vez por ahí, aunque la cautela aconsejaba no atribuirla exclusivamente a su alimentación, sino a sus hábitos generales de vida; y cierto es que ellos se pasan la vida buscando proteínas vegetales de la mejor calidad posible…Yo sé incluso de veganos crudívoros que parecen gozar de un estado de salud inmejorable…También es cierto que se compara su salud con la de quienes comen de todo, todo, no con la de quienes llevan, por ejemplo, una dieta baja en carbohidratos. Gracias de nuevo.

    • 07/10/2014 at 6:03 pm

      Bueno Almudena, esta pregunta es más fácil. No hay que explicar que los vegetarianos gocen de mejor salud porque simplemente no es cierto. De hecho, en mi libro nuevo La Gran Mentira de la Nutrición dedico un capítulo completo al tema. No voy a escribirlo de nuevo aquí, pero te daré el dato que necesitas para sacarte esa idea de la cabeza: El país que mayor población vegetariana tiene es la India, cuyos vegetarianos son más del 40% de su población. Del resto, el consumo de carne es bajo además. Pues bien, la India está a la cabeza mundial de las enfermedades cardiovasculares, siendo esta la principal causa de muerte -ve sentándote- ¡A partir de los 25 años! No sólo eso, su esperanza de vida es baja, como la de China, otro país cuya base alimenticia es el cereal. No te creas todo lo que escriben los vegetarianos… ni tampoco lo que escribo yo. Lo mejor es investigarlo un poco, pero mirando datos. Los que yo te he dado son de la OMS y la oficina de estadística de la UE, pero están por todas partes. El problema del vegetarianismo y la afección cardiaca es de sobra conocido. 🙂

  8. Almudena
    06/10/2014 at 5:56 pm

    Carlos, desde que lo leí en tu libro me inquietó el razonamiento de que debíamos ingerir proteínas y grasas porque nuestro cerebro, por ejemplo, está compuesto de ellas; en cambio, ahora dejas claro que la grasa que ingerimos no se convierte necesariamente en grasa corporal. No sé, desde el principio no me gustó aquella asociación porque intuyo que la proteína y grasa de la dieta no se parecerán mucho a los componentes de nuestros órganos ¿no? Bueno, es sólo una inquietud formal, nada más. Gracias por tu trabajo.

    • 07/10/2014 at 7:41 am

      Almudena,
      La grasa que almacenamos (triglicéridos de cadena larga) no tiene nada que ver con la mayor parte de la grasa que ingerimos. Verás, la grasa que ingerimos entra en el proceso digestivo. En el sistema digestivo se descompone en ácidos grasos y esos ácidos grasos sirven para nutrir nuestras células, entre otras cosas. Por eso, cuando se produce la regeneración celular, por ejemplo en el cerebro, que está compuesto por mucha grasa (la famosa mielina entre otras), es fundamental que haya en la sangre ácidos grasos procedentes de la digestión de los alimentos. Ahora bien, la grasa que acumulamos procede de la conversión de carbohidratos en grasa que se produce en el hígado. Cuando los carbohidratos entran en el sistema digestivo el organismo los convierte en glucosa. Las distintas células de nuestro cuerpo usan la glucosa como energía. Cuando se produce un exceso de glucosa, la insulina la transporta al hígado, donde se convierte en grasa saturada de cadena larga. Esta grasa JAMAS vuelve a incorporarse al proceso digestivo. O sea, el organismo NO la descompone en ácidos grasos que puedan ser usados en procesos regenerativos. Una vez creada esta grasa por nuestro organismo, la única función que tiene es energética. O sea, o la quemamos como combustible (mediante la cetosis) o se queda acumulada, pero JAMÁS se usa nuevamente para procesos estructurales.

      Al contrario de lo que piensas, la proteína de calidad y la grasa de calidad de nuestra dieta, se parecen muchísimo a nuestra proteína y grasa estructural. Para ser exactos, son los aminoácidos y los ácidos grasos que forman las proteínas y las grasas los que son los mismos que nuestro cuerpo usa para fabricar proteínas y grasas. Dicho de otro modo, cuando ingieres proteína o grasa, el proceso digestivo descompone estos alimentos en aminoácidos y ácidos grasos. Una vez descompuestos, se incorporan al torrente sanguíneo y allí son usados para fabricar nuestras proteínas y nuestras grasas. Por eso, es muy importante que los aminoácidos y los ácidos grasos sean los mismos que nuestro organismo necesita. Esto es lo que llamamos proteína de calidad, que es habitualmente de origen animal, y grasa de calidad, que también tiene orígenes animales. Por ejemplo, si ingieres proteína vegetal, al descomponerse en aminoácidos en el proceso digestivo, algunos de ellos serán distintos a los que nosotros necesitamos y, además, los que son iguales vendrán en proporciones distintas a las que requerimos. Se usará una parte pequeña de esos aminoácidos, pero la mayoría no le será de utilidad al organismo para llevar a cabo la función regeneradora.

      Espero haber aclarado tus dudas!

      Saludos,

      Carlos

  9. Pepepi
    06/10/2014 at 3:34 pm

    Unas cuestiones:
    1 – Las semillss de lino entiendo que son aceptables: tienen un alto contenido de omega-3.
    2 – El salvado de avena, tan recomendado por Dukan, ¿puede valer como aporte de fibra?, ¿tiene gluten?
    3 – Las legumbres, ¿son aceptables para adelgazar?

    Msgníficos artículos y estupendos libros (estoy empezando el último tuyo)

    • 07/10/2014 at 7:45 am

      Hola Jose,
      Correcto, no hay problema con las semillas de lino. Buen aporte de grasa y fibra!
      El salvado de avena, como el de trigo, es válido como aporte de fibra. Ambos tienen trazas de gluten, por eso personalmente me estoy alejando del salvado. Quiero comprobar los efectos reales de una dieta 100% libre de gluten. En cualquier caso, es salvado, así que la cantidad de gluten que contiene no es muy alta.
      En cuanto a las legumbres, no son lo más recomendable. Su proteína es de bajo valor biológico y contienen una buena cantidad de carbohidratos. Ahora bien, el principal problema es que la digestión de las legumbres requiere de unas enzimas específicas en el estómago. Cuando se comen legumbres con mucha frecuencia, estas enzimas están presentes y la digestión es buena. Cuando sólo se comen legumbres ocasionalmente, las enzimas no están presentes en la cantidad necesaria en el estómago y por eso las digestiones son complicadas, con muchos gases y otras molestias que todos conocemos. Yo te recomendaría que dejaras las legumbres, al menos mientras estás activamente perdiendo peso.

      Gracias por leer los libros y me alegro mucho que te gusten!

      Saludos,

      Carlos

  10. Marta
    05/10/2014 at 1:19 pm

    Yo desde que leí el libro de “Cerebro de Pan” no controlo tanto la cantidad de grasa que pongo en los batidos o el aceite que echo a la verdura. Cuando cocino lo hago con aceite de coco y en crudo le añado a mi comida un buen chorro de aceite de oliva, y sigo adelgazando. También he cambiado el salvado de trigo por las semillas de lino y quería preguntarte como lo haces tú.
    Yo, la noche anterior pongo en un baso de agua una cucharada colmada de semillas de lino, a la mañana siguiente las trituro y les añado otro vaso de agua, dos cucharadas de proteínas y otras dos de aceite de coco y lo vuelvo a batir todo, esto me sirve para dos veces, para el desayuno y para llevarme al trabajo. De momento solo voy al baño cada dos días, pero antes de forzar, quiero que mi cuerpo se acostumbre al cambio de alimentación, porque han sido muchos años de descontrol. ¿Y tú como lo haces?
    Muchas gracias Carlos, por tus artículos, estoy deseando leer tu nuevo libro.

    • 05/10/2014 at 11:17 pm

      Hola Marta,
      Yo también he incrementado el consumo de grasa y ahora mismo no estoy usando fibra de ningún tipo, salvo en salvadas ocasiones. En los batidos no añado fibra, aunque algunos días, como hoy, hago pan de semillas de lino para desayunar. El salvado de trigo contiene trazas de gluten, y por eso llevo unas semanas sin tomarlo. Estoy estudiando que efecto tiene en mi cuerpo no tomar nada de gluten, ni siquiera trazas. No tengo problemas de regularidad, pero es cierto que en las comidas principales (mediodía y cena) tomo una buena ración de verduras ricas en fibra y bajas en carbohidratos acompañando mis carnes o pescados.

      Saludos,

      Carlos

  11. 04/10/2014 at 8:48 pm

    Hola Carlos,
    estoy de acuerdo con la esencia del artículo, y doy fé de cómo comiendo grasa adelgazas y mejoras la salud. Pero junto con las grasas trans yo pongo los aceites de semillas. Hay estudios en los que se demuestra que su ingesta aumenta la mortalidad, posiblemente por el efecto inflamatorio del omega-6.
    Quizá con lo de los aceites vegetales te referías solo al de coco.

    Por cierto, ¿podrías decirme dónde compras el aceite de coco?

    Un saludo

    • 04/10/2014 at 9:19 pm

      Hola V.,
      Lo cierto es que quería reservar ese tipo de información para el siguiente artículo, pero ya que sacas el tema, estoy 100% de acuerdo con el tema del aceite de semillas y la problemática de la ingesta masiva de Omega 6. En efecto, los aceites vegetales que utilizo son el de oliva y el de coco. Este último lo compro en mi colaborador habitual outletsalud.com. A ver si tengo dos o tres días de tranquilidad seguidos a partir del miércoles, cuando vuelva de Madrid, y me pongo a escribir la segunda parte entrando más en detalle en el tema.

      Saludos,

      Carlos

      • 04/10/2014 at 9:43 pm

        Je, je. Perdón entonces por ser tan puntillista y no esperar a leer la segunda parte. Seguro que aprendo cosas al leerte.

        Gracias por contarme lo del aceite de coco.

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