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Los 10 peores alimentos que puedes comprar

Adelgazar a cualquier edad

Si te interesa vigilar la calidad de los alimentos que entran en tu casa, especialmente si tienes hijos, te interesará saber que con la industria alimenticia las cosas no son casi nunca como parecen. Hoy te dejo este top 10 de los alimentos que debes evitar llevar a casa, especialmente si los compras para los niños y quieres educarlos y alimentarlos adecuadamente. Como he dicho en tantas ocasiones, los mejores alimentos no vienen en cajas ni bolsas sugerentes, sino que se venden al corte, son frescos y duran poco tiempo en la nevera.

Número 10: Margarina

En el número 10 tenemos la margarina. No todas son iguales, pero en general son una mezcla de grasas vegetales de las fuentes más estrambóticas que te puedas imaginar y algunas, como la de la foto, para colmo están fabricadas a partir de grasas hidrogenadas y potencialmente agresivas para nuestra salud. Aunque no te lo creas, la margarina Zas de Tulipan, fabricada por Unilever, sigue estando compuesta a estas alturas de la película por grasas hidrogenadas, ingrediente que este fabricante usa con normalidad en muchos de sus productos como ya denuncié en ese artículo. La margarina se inventó teóricamente para mejorar nuestra salud eliminando de nuestra dieta las grasas saturadas. La realidad es que se inventó para maximizar los beneficios de la industria alimenticia. Hace ya tiempo que sabemos que los problemas de salud no los provocan las grasas saturadas, sino la grasas hidrogenadas como las que contienen muchas margarinas. Por ello, es mucho más saludable y recomendable volver a la mantequilla, que además de ser un producto más natural y menos procesado (nata de leche y poco más), suele tener más y mejor sabor y mejores valores nutricionales, de ahí su precio. Y si no te gusta la mantequilla siempre puedes usar aceite de oliva o aceite de coco, que son infinitamente más saludables que la margarina.

Número 9: Cereales de desayuno

Los cereales de desayuno son uno de los grandes engaños de nuestro tiempo. Se trata de un alimento altamente procesado, azucarado y de escaso interés nutricional. Un simple huevo, además de ser infinitamente más natural que estos productos, es mucho más sano, nutritivo y barato, y desde luego recomendable para los niños por la calidad de su proteína, de sus grasas y de sus micronutrientes. Los cereales de la foto, de marca blanca de El Corte Inglés, son de lo peorcito que se puede encontrar en la sección de desayunos. Aportan un descabellado 83% de carbohidratos en peso, de los cuales casi 50 gramos de cada 100 son azúcar, o sea, la mitad de su peso es puro azúcar, algo que a nadie debe extrañar cuando leemos en su composición que contiene azúcar, jarabe de glucosa (azúcar) y miel (más azúcar). Las vitaminas y minerales que le han añadido en su composición son un reclamo falso. La mayoría se encuentran de manera natural en una gran cantidad de alimentos de nuestra dieta y no es necesario añadírsela a los cereales.

Número 8: Bebidas sustitutivas de la leche

Salvo que tengas una alergia -e incluso en ese caso yo no me las tomaría-, el uso de estas bebidas tiene poco sentido nutricional y mucho menos económico. Por ejemplo, la «leche» de arroz de la foto es un despropósito nutricional: contiene casi 4 veces más carbohidratos (la mayoría azúcares) que la leche convencional y prácticamente no contiene grasas de calidad ni proteínas de valor biológico para los seres humanos. Mucha agua, arroz, y cantidades insignificantes de nutrientes de calidad. Si la tomas porque crees que es buena para tu salud, tengo malas noticias para ti, ya que nutricionalmente es más parecida al agua que a cualquier otra cosa -azúcares aparte-. Si lo haces porque no puedes tomar leche convencional, yo me plantearía tomar café solo o té en su lugar, porque al doble de precio que la leche convencional, la única salud que promocionas al comprar esto es la salud financiera del fabricante.

Número 7: Galletas para niños

Cada vez que veo un producto «avalado» por la Asociación Española de Pediatría me lanzo como un poseso a leer los ingredientes y valores nutricionales. ¿Qué avalan con su logotipo los pediatras españoles? En la foto que acompaña, recomiendan un producto que carece de proteínas de calidad, contiene diversas formas de azúcar, algunas de ellas realmente perjudiciales para la salud y cuyo uso se asocia al desarrollo de diabetes tipo 2 y otras enfermedades (fructosa). En concreto, además del azúcar corriente (sacarosa), estas galletas llevan almidón de trigo (azúcar de trigo), jarabe de glucosa (azúcares simples concentrados) y jarabe de fructosa (azúcares simples concentrados). No es de extrañar que prácticamente el 70% de estas galletas sean puro carbohidrato y que más del 20% de su peso sean azúcares. Eso si, suele coincidir que los mismos que dan estas galletas a sus hijos les dan leche desnatada «no vayan a engordar». En general, si el diseño de la caja está orientado a que los niños lo demanden y se han buscado la forma de colocar un elemento que añada credibilidad, como el logotipo de los dichosos pediatras, se da la circunstancia que el producto es pura basura nutricional. A estas galletas, como a los cereales y a las bebidas sustitutivas de la leche anteriores, también les añaden artificialmente vitaminas. ¿Tan difícil es usar ingredientes naturales que tengan sus propias vitaminas y minerales?

Número 6: Carnes picadas envasadas

En el tema de las carnes picadas y las hamburguesas hay mucha disparidad de un producto y fabricante a otro, pero por lo general lo mejor que podemos hacer es pedir a nuestro carnicero que nos pique la carne fresca que queramos delante nuestra, algo que además suele ser más barato que comprar la que ya viene picada en la bandeja. Estos preparados cárnicos son -además de carne de dudosa calidad- una mezcla de ingredientes que no pintan nada en una carne, desde cereales a tubérculos como la patata o directamente azúcar o fibra vegetal. En las hamburguesas de la foto, la composición es para echarse a temblar: sólo tienen un miserable 64% de carne en su composición y una larga lista de elementos curiosos como fermentos lácticos, proteína de soja, dextrosa (azúcar) o agua. ¿Y quién fabrica este producto? Sí, lo has adivinado, Martínez Loriente, los mismos señores que fabrican las carnes procesadas de las que hablé hace unas semanas y tanto revuelo causaron y de las que voy a volver a hablar enseguida.

Número 5: Quesos Vegetales

¿Os acordáis de mis quesos inmortales que compré en Junio del año pasado y que viven en la estantería de mi despacho? Pues hoy se han cumplido 11 meses desde que los adopté por 1 euro cada uno en el Carrefour que hay cerca de mi oficina. En sólo un mes cumplirán un año fuera de la nevera y están como el primer día. Por si te lo estás preguntando, estos «quesos» caducaron a principio de octubre de 2014, pero siguen estando exactamente igual que el día que los compré ¿Porqué? Porque no es queso de verdad. El fabricante (y el distribuidor) quiere que pienses que es queso porque lo vende en un formato idéntico al queso, parece queso, tiene nombre de queso, huele a queso y si te atreves a comerte semejante porquería, seguramente sabrá a queso, pero su ingrediente principal es la grasa vegetal y en su composición hay cosas como fécula de patata y sales fundentes. ¿Cómo han logrado darle ese aspecto? ¿Quizás hidrogenando la grasa? Eso desde luego explicaría que no se pusiese malo fuera del frigorífico…

Número 4: Fiambre York Campofrío

Ya he analizado en el pasado algunos productos de este fabricante, pero debo admitir que me sigue sorprendiendo su capacidad para vender basura bajo un falso halo de salud y calidad. Cada vez que veo el anuncio de los viejecitos que llegan a ancianos porque comen productos de Campofrío me río por no llorar. Estaba a punto de comprar para escribir este artículo un fiambre porcionado para niños con bonitas imágenes de Disney como reclamo -también de Campofrío- cuando por el rabillo del ojo he visto este otro producto que me ha dejado helado. Menos del 50% de carne y en su web lo anuncian como «jamón cocido» pese a no llevar -técnicamente hablando- ni un sólo gramo de jamón. Insultante para la inteligencia. Después de añadirle proteína de leche y de soja, siguen saliendo un vergonzoso 11% de proteína en un producto «cárnico». Campofrío sigue jugando con los consumidores fabricando todo tipo de productos cárnicos en los que la carne, además de ser de dudosa calidad, escasea en la composición. Sin embargo, su marketing es sensacional. Tienen al consumidor absolutamente engañado. No hay vez que vaya a la charcutería que no vea a una madre comprar jamón cocido al corte Campofrío para sus hijos convencida de que está comprando el mejor jamón que su dinero puede pagar. Si tan sólo se parasen a mirar la composición unos segundos…

Número 3: Bollería Industrial

No nos lo ponen fácil los políticos, pero si nos fijamos bien comprobaremos que la grasa hidrogenada está omnipresente en la bollería industrial. En la tabla de valores nutricionales es obligatorio indicar la cantidad de grasa saturada que contiene un producto, pero no así la cantidad de grasa hidrogenada, por lo que tenemos que irnos a la lista de ingredientes, leer uno a uno todos ellos, y elucubrar e imaginarnos la cantidad de grasa hidrogenada que contiene cada producto. Poderoso caballero es don dinero, y en el tema de la industria alimentaria, este refrán es absolutamente cierto. La voluntad de los políticos está vendida al mejor postor, y nuestros derechos pisoteados y arrojados al cubo de la basura junto con nuestra salud. Todos los productos de la foto incluyen grasas hidrogenadas en su composición… como la mayoría de productos de bollería que llevan rellenos y/o coberturas. Hazle un favor a tus hijos y no les des este alimento que les provocará lesiones cardiovasculares a largo plazo. La grasa hidrogenada es responsable en gran medida de las enfermedades coronarias. Esto es lo que dicen los estudios científicos; no me lo acabo de inventar. Si quieres darle un capricho a tus niños, cómprales el último videojuego que haya salido al mercado, no esta porquería que los acabará matando.

Número 2: Carnes y pescados procesados

Ya lo he dicho en diversas ocasiones pero lo voy a repetir una vez más: la carne y el pescado, mejor fresco. Ya he hablado de carnes procesadas en el pasado y de pescados congelados. Hoy me detengo en este producto que he encontrado en Mercadona. Unos escalopines de pollo -o eso dice la bolsa- por delante, porque cuando uno mira la lista de ingredientes es para echarse a temblar: 20 ingredientes entre los cuales la única carne que encontramos es un 33% de pollo con un asterisco que dice que el porcentaje se ha calculado sólo en base al relleno, o sea, que del producto completo, el porcentaje de carne es aún menor, o al menos eso es lo que yo entiendo leyendo eso. Los valores nutricionales son de chiste, pues este preparado cárnico tiene un 24% de carbohidratos (la carne tiene 0%), un 15% de grasa (la pechuga de pollo tiene hasta un 2%) y un miserable 10% de proteínas (el pollo llega a tener más de un 20%), que para colmo proceden, además del pollo, de la soja, el trigo, la leche y el huevo. Hacer pollo en tiras empanado en casa es sumamente sencillo, rápido y nutritivo. No compres estas porquerías para tus hijos. Si encuentro tiempo en unos días subiré una receta a la sección de recetas del blog para que podáis hacer vuestros propios «chiken fingers» al estilo norteamericano pero de manera saludable.

Número 1: PediaSure

En el top 1, encabezando la lista por derecho propio, se encuentra el suplemento nutricional para niños PediaSure. Hay que estar regular de la cabeza para darle a un niño un alimento en polvo en lugar de comida fresca, pero mucho peor hay que estar para elegir este en concreto. PediaSure es un producto del que ya he hablado y del que hablo con detalle en mi libro La gran mentira de la nutrición, pero todo esfuerzo me parece poco para destapar la mentira y el engaño que suponen vender maicena con azúcar a precio de caviar. No hay nada en el PediaSure que justifique su elevadísimo precio y mucho menos que lo haga indispensable para la alimentación de nuestros hijos. Más bien al contrario. Se trata de un alimento cargado de carbohidratos, apoyado con proteínas de baja biodisponibilidad, que sólo contiene ocho de los once aminoácidos que sería interesante que contuviese para los niños y que, por su composición, dispara la glucosa en sangre y con ello la respuesta insulínica, lo que acerca a los niños al síndrome metabólico y por tanto a la diabetes a largo plazo. El único beneficiado de que compres este producto es su fabricante. Hazte un favor y lee su lista de ingredientes ante de comprarlo. Luego decide si eso es lo más indicado para tus hijos… si es que entiendes los ingredientes de la lista, porque ya te adelanto que de sencillo no tiene nada.

Con esto concluyo mi lista de los 10 peores alimentos que puedes comprar. Si quieres ver más casos de alimentos poco recomendables, especialmente si tienes hijos, no dejes de visitar la sección «Denunciable» del blog. Allí voy colgando artículos más detallados de los alimentos que voy analizando. Seguro que descubres cosas que desconocías de productos que compras con regularidad.

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